Todo será renovado por el fuego
Todo será renovado por el fuego
por un fuego etéreo y luminoso
y ese fuego se transformará en lluvia
y me calara los huesos
hasta dejarme helada.
mis pies serán árboles
y mis brazos alas
que alcanzarán el sol
seré un pájaro por siempre
y no querré descender a los infiernos
mi alma ya no entiende este mundo
mis ojos están cegados por su oscuridad
mi boca fue eternamente silenciada por sus palabras
viviré como un animal solitario
sin lenguaje
ni motivos
y los días pasarán sin que los sienta.
poco a poco iré olvidando
mi nombre
mi rostro
y el peso de los días.
volaré sin ventura
sin causa
ni camino
y moriré algún día
siendo nada más que nada.
Amor
(Basado en un cuento de Clarice Lispector)
Con un suspiro de satisfacción
Clarice subió al tranvía.
Sonriendo, recordaba todo su deseo,
su corriente de vida
pequeña y fuerte,
tan extraña como una enfermedad:
en el fondo, su íntimo desorden crecía más sólido que nunca,
confundido con una insoportable comodidad.
El hombre con el que se había casado
hacía mucho tiempo que la inquietaba.
Los hijos,
la mesa con las comidas,
la vida de adulto,
no eran lo que esperaba,
ni mucho menos caer
en un destino sucio y lleno de polvo.
Su corazón se apretaba poco a poco con espanto
al ver que así lo había querido y elegido ella.
Un poco cansada,
se recostó en el banco:
también sin la felicidad se vivía.
Eternidad
Ya estuvimos aquí,
nos conocimos
¿Por qué volver?
¿Para qué desafiar el destino y la soledad esencial que nos corroe?
Pensar que voy a morir y verte allí
en el instante final.
Todavía creo verte en rostros, olores y paisajes desconocidos.
Te sostengo en mis manos y eres el vestigio de lo que fuiste,
la sombra de un dolor incesante.
Ya estuvimos aquí,
desde hace millones de años.
Como huevos prehistóricos salimos de las entrañas de la tierra,
fuimos ave, pez y mamífero.
Recorrimos praderas y valles en busca de alimento,
encontramos respuestas en las estrellas
y en el correr de los arroyos.
Qué testarudo querer envasar este amor desbordado
que hunde raíces en el desvarío.