Ana María González

Todo será renovado por el fuego

 

 

 

 

 

Todo será renovado por el fuego

 

por un fuego etéreo y luminoso

y ese fuego se transformará en lluvia

y me calara los huesos

hasta dejarme helada.

 

mis pies serán árboles

y mis brazos alas

que alcanzarán el sol

seré un pájaro por siempre

y no querré descender a los infiernos

 

mi alma ya no entiende este mundo

mis ojos están cegados por su oscuridad

mi boca fue eternamente silenciada por sus palabras

 

viviré como un animal solitario

sin lenguaje

ni motivos

y los días pasarán sin que los sienta.

 

poco a poco iré olvidando

mi nombre

mi rostro

y el peso de los días.

 

volaré sin ventura

sin causa

ni camino

y moriré algún día

siendo nada más que nada.

 

 

 

 

Amor

 

(Basado en un cuento de Clarice Lispector)

 

Con un suspiro de satisfacción

Clarice subió al tranvía.

Sonriendo, recordaba todo su deseo,

su corriente de vida

pequeña y fuerte,

tan extraña como una enfermedad:

en el fondo, su íntimo desorden crecía más sólido que nunca,

confundido con una insoportable comodidad.

 

El hombre con el que se había casado

hacía mucho tiempo que la inquietaba.

Los hijos,

la mesa con las comidas,

la vida de adulto,

no eran lo que esperaba,

ni mucho menos caer

en un destino sucio y lleno de polvo.

 

Su corazón se apretaba poco a poco con espanto

al ver que así lo había querido y elegido ella.

Un poco cansada,

se recostó en el banco:

también sin la felicidad se vivía.

 

 

 

 

Eternidad

 

Ya estuvimos aquí,

nos conocimos

¿Por qué volver?

¿Para qué desafiar el destino y la soledad esencial que nos corroe?

Pensar que voy a morir y verte allí

en el instante final.

 

Todavía creo verte en rostros, olores y paisajes desconocidos.

Te sostengo en mis manos y eres el vestigio de lo que fuiste,

la sombra de un dolor incesante.

 

Ya estuvimos aquí,

desde hace millones de años.

Como huevos prehistóricos salimos de las entrañas de la tierra,

fuimos ave, pez y mamífero.

Recorrimos praderas y valles en busca de alimento,

encontramos respuestas en las estrellas

y en el correr de los arroyos.

 

Qué testarudo querer envasar este amor desbordado

que hunde raíces en el desvarío.

 

Ana María González (Colombia, 1998). Poeta, cantante, docente de filosofía y lengua castellana bogotana, se ha dedicado al estudio de la literatura y la filos ... LEER MÁS DEL AUTOR